452ºF #18
El paradigma del archivo en la narrativa y la cultura visual contemporáneas

 

 

En el «giro archivístico» (archival turn), preconizado por Hal Foster hacia fines de los años noventa, se aludía a una serie de operaciones que los artistas ponían en funcionamiento para desafiar la cronología como lógica fundamental de la narrativa hegemónica tanto en la historia como en el arte. La descontextualización de imágenes y objetos, la deriva en micronarrativas, la ironía sobre las formas legal-administrativas y la fragmentación en general se convirtieron en las operatorias centrales de un paradigma que inscribe sus obras en una espacio-temporalidad crítica nueva. Teniendo en cuenta que el paradigma del archivo involucra una tradición que abreva en la filosofía de Michel Foucault de fines de los años 1960 (en la que adquiere particular relevancia Arqueología del saber de 1969) y en la reflexión propuesta por Jacques Derrida en Mal de archivo. Una impresión freudiana de 1995, el pensamiento y la crítica contemporáneos han producido un cruce transdisciplinario que involucra la literatura, la crítica literaria, las artes (audio)visuales y la estética.

 

El horizonte de la cuestión del archivo que señalaba Derrida con los «archivos del mal» del fin de milenio —que fueron disimulados, destruidos, prohibidos, tergiversados— exige una reevaluación en el ámbito de la literatura y la cultura visual contemporáneas, que se encargaron profusamente de dar cuenta de la problemática relación entre las políticas del archivo, las representaciones artísticas del presente y el pasado reciente. Sin renunciar a la intervención y apropiación de los documentos, la narrativa y la cultura visual se orientaron hacia la reinterpretación y configuración de archivos, a fin de elaborar nuevos modos de acceso a la contemporaneidad, desafiar la autoridad de la institucionalización y los convencionalismos de los modos de representación predominantes, y proponer arqueologías complejas sobre el presente.

 

La exploración de esta vertiente clave de la teoría actual implica una serie de dimensiones del problema a tener en cuenta: en primer lugar, indagar sobre la productividad de la noción de archivo en la teoría reciente (que conlleva considerar al archivo tanto un repositorio de documentos del pasado como un espacio abierto de discusión y debate en el presente); en segundo lugar, dimensionar la productividad de esta noción (y de su deconstrucción) en la narrativa y la cultura visual actuales; finalmente, revisar el modo en que la noción de archivo y las políticas del archivo impactan sobre los modos de representación.

 

Si bien el pensamiento contemporáneo ha estado insistentemente atento a la cuestión del archivo, es con la reevaluación del concepto en la última década que se abre una posibilidad innovadora para problematizar tanto la relación entre la narrativa y la historia como entre la cultura visual y la representación del presente. Así como los desarrollos de Foucault o Derrida establecieron los cimientos de una perspectiva que intentó cuestionar los modos de representar la historia y vincularse con ella, los debates más recientes —Andrea Giunta, Cristián Gómez-Moya, Miguel Valderrama, Antoinette Burton, Hal Foster, Okwui Enwezor, Anna Maria Guasch, Ann Cvetkovich, entre otros— intentan desplegar perspectivas más radicales. De este modo, la reivindicación del archivo en la configuración de representaciones desde la narrativa y la cultura visual implica la introducción en la discusión del análisis de los efectos específicos de la problemática del archivo, el cuestionamiento de los modos convencionales de plantear sentidos históricos y una revisión general de contra-prácticas discursivas en la literatura y el arte.

 

Los artículos que componen este dossier exploran la potencia de la noción de archivo para pensar ciertas problemáticas abiertas por las narrativas contemporáneas. La imbricación del archivo con categorías relevantes como memoria, historia, afectos, montaje y cuerpo guían la escritura de estos análisis. El archivo no se concibe de manera homogénea en todas estas aproximaciones, sino en una variabilidad estallada por la heterogeneidad de los encuadres teóricos y la multiplicidad de los artefactos culturales que se indagan. Esta proliferación teórica y analítica favorece la diseminación de la noción de archivo e inaugura la posibilidad de concebir nuevos desvíos y aplicaciones.

 

En «El domicilio inalcanzable: archivo y montaje en La Anunciación de María Negroni», María José Punte asume el desafío de estudiar esta novela a partir del interés de su autora por el archivo y los gabinetes de curiosidades. Si bien se trata de una novela sobre la que se han gestado diversas lecturas críticas, en el artículo se postula la posibilidad de abordarla a partir de la articulación, por parte de Negroni, de un archivo arbitrario y desjerarquizado. Punte sigue las aproximaciones de Georges Didi-Huberman para pensar tres problemas derivados de esta escritura archivística: la elección del anacronismo como lógica posible de la Historia; la figura del atlas warburgiano como método de acercamiento al «archivo de la imaginación poética» propuesto por Negroni; y el procedimiento del montaje para materializar la intervención sobre el tiempo y el archivo. En este sentido, el riesgo de explorar la literatura a través de la teoría y la historia del arte se justifica en la propia apelación de Negroni a la figura de la «anunciación» para pensar la política de la generación militante de los años setenta.

 

«El cuerpo del archivo: función, testimonio y la responsabilidad de un orden Apuntes sobre Insensatez y Dos veces junio» de Martín Lombardo rastrea la manera en la que estas dos novelas latinoamericanas recientes no solo evocan los crímenes de lesa humanidad cometidos en sus respectivos países, sino que además se focalizan en la complejidad de representar la crueldad. En este archivo de las atrocidades, que también es abordado en los artículos de Natalia Taccetta y Cecilia Macón, Lombardo indaga sobre el lugar del cuerpo y, a partir de allí, en la posición enunciativa de quien tiene a su cargo la organización de los archivos represivos (Dos veces junio) y los archivos configurados con los testimonios de las víctimas de la violencia institucional (Insensatez). En esa búsqueda por pensar cómo se convierten los testimonios en documentos históricos, Lombardo recupera la vinculación esgrimida por Giorgio Agamben —y antes por Michel Foucault— entre el archivo, la enunciación y lo decible.

 

En «Memorias de infancia en dictadura: de la potencia del documento al afecto de archivo», Natalia Taccetta se remite al «Archival Turn» teorizado por autores como Foster en los noventa o actualmente por Anna María Guasch para pensar, a partir de allí, las transformaciones operadas en la vinculación del arte con la historia y la memoria. La noción de archivo permite explorar una temporalidad detonada y una historia discontinua y problemática. En ese marco general, Taccetta focaliza la relevancia de la noción de archivo en los debates derivados, en América Latina, de la desclasificación de los archivos represivos de las dictaduras del Cono Sur y las políticas de memoria, verdad, justicia y reparación. Dos documentales, La guardería (Virginia Croatto, 2016) y El edificio de los chilenos (Macarena Aguiló, 2010), constituyen el territorio sobre el que es posible explorar la conformación de archivos alternativos articulados en torno a los testimonios y documentos de los hijos de militantes que transitaron la experiencia de la vida colectivizada en Cuba.

 

Cecilia Macón ensaya en «No Word Movie: Chantal Akerman y el silencio como contra-archivo de sentimientos» un acercamiento al archivo desde el giro afectivo. Su artículo propone pensar el último documental dirigido por Chantal Akerman, No Home Movie (2015), como un contra-archivo sonoro basado en el funcionamiento emotivo del silencio. Akerman configura este contra-archivo a partir del mutismo sostenido por su madre en torno a la experiencia concentracionaria padecida. En contraposición a los múltiples archivos de testimonios de las víctimas, aquí se obstaculiza ese camino para indagar otras formas de dar cuenta del horror. En este punto, el giro afectivo le permite a Macón estudiar el enlace entre el silencio y el archivo de sentimientos.

 

En «Un cine de ideas. Fotografía y afecto en Histórias que só existem quando lembradas (Julia Murat, 2011) y Viaje sentimental (Verónica Chen, 2010)», Julia Kratje estudia estos dos films latinoamericanos a partir de la gestación de un archivo centrado en las «atmósferas afectivas». Ambos documentales se organizan en torno a las fotografías y los álbumes familiares y componen desde allí archivos privados e íntimos aunque transformados en públicos por el rodaje. Kratje propone la noción de «atmósfera» para aproximarse a una serie de elementos que exceden el plano temático de los films y que apelan a la creación de un paisaje sonoro, una tonalidad afectiva. En el artículo, se piensa la noción de un cine conceptual como aquel que pretende exaltar estados anímicos por medio de la puesta en escena de ideas. En este sentido, no se sostiene la remanida contraposición entre lo conceptual y lo afectivo, sino su convergencia a partir de la puesta en funcionamiento de una perspectiva de género que permita recorrer un archivo de viajes y fotografías que reseñan diferencias culturales y sociales.

 

Irene Depetris Chauvin aborda en «Mirar, escuchar, tocar. Políticas y poéticas de archivo en Tierra sola de Tiziana Panizza» la recuperación de la memoria audiovisual de la Isla de Pascua llevada adelante por la directora chilena Tizianna Panizza a partir del hallazgo de 32 documentales filmados allí antes de 1970. El artículo se centra en el análisis de los modos en que el documental construye y deconstruye el archivo fílmico mediante una operatoria de montaje que pone en evidencia una mirada etnográfica vinculada a un período de sujeción colonial. Paralelamente, Depetris Chauvin propone un abordaje de Tierra sola a partir de la valoración de la dimensión afectiva del archivo y el estatuto expresivo de sus documentos y postula la posibilidad de reorganizar una «escena de memoria» alejada de la mirada etnográfica y que moviliza las dimensiones visuales, aurales y texturales de la cultura.

 

Por su parte, en «(re)Reading Index Cards: The Archivist as Interpreter in susan pui san lok's News», Sandra Camacho aborda algunos proyectos de susan pui san lok a fin de evaluar lo que la autora denomina el poder de los archivistas, concebidos como guardianes de documentos, pero también como exégetas exquisitos, esto es, aquellos que moldean, dan forma y hacen ver aquello que debe ser leído. En este artículo, asimismo, se hace hincapié en las particularidades del silencio y las ausencias y el modo en que las tecnologías implican un lenguaje que bordea los vacíos entre documentos e imágenes para hacer aparecer materialidades alternativas. 

 

Como en todas sus ediciones, la revista cuenta con la sección Miscelánea en la que tres artículos permiten una puesta al día de novedosas lecturas críticas. Gerardo Argüelles Fernández y Laura Andrea Montenegro Moreno proponen en «El horizonte de finitud en Una soledad demasiado ruidosa de Bohumil Hrabal» un certero acercamiento a este autor checo. La recurrencia a categorías teóricas de Rüdiger Safranski, Zygmunt Bauman, Edmund Husserl, Karl Jaspers y Walter Benjamin componen un mapa en el que se piensa el fenómeno de la masificación del arte y la amenaza de pérdida del aura. David Pruneda Sentíes en «Una negativa a recibir: la lectura (de la) crítica» articula una relevante distinción entre dos modelos de lectura: la lectura concebida como actividad de recepción o entendida como actividad crítica. La recurrencia a autores como Wolfgang Iser, Hans Jauss y Stanley Fish permiten definir la lectura crítica como un gesto productor de su propio objeto de estudio. Carlos Surghi en «Relato, resplandor y discontinuidad del sentido en Maurice Blanchot»aborda la difícil tarea de explorar los relatos de Blanchot a partir de la noción de «desaparición», concebida como definitoria de la literatura. En este sentido, la ausencia de argumento, sentido y representación supone una experiencia de lectura compleja dado que se trata de «relatos imposibles de leer».

 

En la sección Reseñas, Julia Lewandowska se aboca a analizar Los papeles del autor/a. Marcos teóricos sobre autoría literaria, editado por Aina Pérez Fontdevila y Meri Torras Francés. Allí se lleva a cabo una actualización de la compleja noción de «autor» y los múltiples debates teóricos generados a su alrededor. A su vez, se piensa cuál es la vigencia de esa categoría crítica. Dolores Resano reseña Buenos Aires y las provincias. Relatos para desarmar de Laura Demaría. Aquí se desmonta la forma en la que la teoría y la crítica pensaron  la relación entre Buenos Aires y las provincias a través de la estructura dual de centro y periferia. Mayte Cantero Sánchez se dedica a comentar Living a Feminist Life de Sara Ahmed. En este caso, se propone una aproximación a la obra de esta autora clave del feminismo mediante su diálogo con otras teóricas feministas y su enlace entre una tradición epistemológica que piensa la imbricación de lo político, lo personal, lo emocional y lo estructural. El número se completa con una Nota crítica de particular relevancia: la traducción de Fragilidad Queer de Sara Ahmed realizada por Mayte Cantero Sánchez. Se trata de un texto imprescindible para pensar la contemporaneidad y sus múltiples imbricaciones con la narrativa y el arte.

 

Natalia Taccetta (UBA)

Mariano Veliz (UBA)

FaLang translation system by Faboba

index

miar ccuc csic dialnet doaj e-revistas isoc latindex MLAracoresh
lista de emails
click sinuca

chfyavbh88y FilmOneTorrents http://filmonetorrent.blogspot.com/4cd3