452ºF #14
Pensar el afecto desde la cultura y el arte



En la que se ha convertido, sin duda, en una de las frases más citadas con referencia al afecto, Baruch Spinoza afirma: «nadie, hasta ahora, ha determinado lo que puede el cuerpo». Si bien la noción de afecto —que guarda relación con conceptos tan diversos como las pasiones, las sensaciones, los sentimientos y las emociones— ha sido un tema recurrente en la historia de la filosofía, recientemente asistimos a una creciente proliferación de trabajos académicos sobre el papel del afecto en los estudios sobre la cultura ―especialmente en la línea de Spinoza, retomada por Gilles Deleuze en su conceptualización del afecto como capacidad corporal de afectar y ser afectado—, que evidencian lo que Patricia Clough identifica como «giro afectivo» en el campo de las humanidades y las ciencias sociales. Desde la publicación en 1995 de dos ensayos, uno de Eve Kosofsky Sedgwick y Adam Frank («Shame in the Cybernetic Fold») y otro de Brian Massumi («The Autonomy of Affect»), la problemática del afecto se ha impuesto en diversas disciplinas, generando una rica constelación de perspectivas en diferentes ámbitos como la ontología, la ética, la estética o la política.

 

El número 14 de 452ºF parte del interés que han suscitado los estudios sobre el afecto, desarrollados sobre todo en el contexto académico anglosajón en las últimas dos décadas. En particular, el objetivo de este monográfico es reflexionar sobre las implicaciones del «giro afectivo» en los estudios literarios y culturales: ¿En qué sentido la lente del afecto nos permite pensar los textos culturales de manera diferente a las habituales? ¿Qué desafíos conceptuales plantea este enfoque, desplegado desde distintas perspectivas teóricas?

 

Los artículos recogidos en este monográfico responden a estas preguntas abordando distintas producciones culturales, provenientes de la filosofía, la literatura, la música, las artes visuales y el cine. Desde una variedad de aproximaciones teóricas y ámbitos geográfico-lingüísticos tematizan una serie de debates contemporáneos: el papel de la experiencia afectiva en la creación y la recepción literaria; la distinción entre afecto y emociones; las relaciones históricas y conceptuales entre las filosofías de la emoción y la experiencia literaria; los estudios de género y raza, y el pensamiento sobre la comunidad, que utilizan la teoría del afecto como principal herramienta crítica. El marco de los estudios sobre el afecto engloba perspectivas diversas, no siempre armónicas entre sí; estos desacuerdos atraviesan también los artículos compilados en este monográfico.

 

El artículo invitado, «Joyful Insurrection as Feminist Methodology; or The Joys of Being a Feminist Killjoy» de Libe García Zarranz, pone de manifiesto la relación íntima entre el «giro afectivo» y los estudios feministas y decoloniales. Partiendo de la filosofía vitalista de Spinoza y las teorías antirracistas de Sara Ahmed, García Zarranz propone una nueva metodología feminista, basada no tanto en la política de lo negativo sino más bien en lo que la autora denomina, siguiendo a Rosi Braidotti, «una ética de la alegre insurrección». El artículo revisita la figura de feminist killjoy de Ahmed y la vincula con el afecto de la alegría (laetitia), en términos de Spinoza, para trazar posibles conexiones y difracciones entre estos dos conceptos aparentemente contradictorios. Su análisis de la serie Perception (2014), de la fotógrafa KC Adams, como un complejo espacio afectivo, pone de relieve las posibles dimensiones políticas y éticas de esta alegre disidencia postulada por la autora.

 

El artículo de Jack Dudley, «Is the Body an Immanent Domain? On Postsecular Affects», ofrece un contrapunto a las bases materialistas de la teoría del afecto, predominantes en la teoría queer, los estudios feministas y la teoría crítica de la raza, los cuales, según propone Dudley, han precisado a menudo de un enfoque secular. En su acercamiento a la intersección entre el secularismo y la teoría del afecto en la línea de Spinoza, retomada por Deleuze, Massumi y Clough—, el autor examina las posibilidades críticas de considerar el cuerpo y el afecto más allá de la ontología materialista, ofreciendo una reflexión sobre afectos postseculares. Para el autor, mientras que la teoría crítica ha ignorado la posibilidad de pensar el afecto conjuntamente con el postsecularismo, la literatura y en particular la novela contemporánea puede servir como un lugar a partir del cual imaginar nuevas maneras de ser y de sentir en el mundo.

 

Los dos artículos que siguen, «Ter saudade até que é bom. Música y afectividad en dos documentales brasileños recientes», de Irene Depetris Chauvin, y «Restos de vida. Estéticas de la supervivencia y políticas afectivas de lo común en Rafael Pinedo y Carlos Ríos», de Cecilia Sánchez Idiart, trasladan la reflexión sobre el afecto al continente latinoamericano, un contexto donde esta teoría ha tenido una destacada recepción. Partiendo de las aportaciones de los estudios culturales sobre música y de la distinción propuesta por Brian Massumi entre emoción, como una visualización de un sentimiento que responde a reglas histórico-culturales, y afecto (en el sentido del vocablo inglés «affect»), en tanto una experiencia no consciente que «no puede ser completamente contenida dentro de discursos o modos de comunicación que se organizan en torno al significado», Depetris Chauvin ofrece un sugerente análisis de dos documentales brasileños, Vou Rifar Meu Coração (2011), de Ana Rieper, y de As Canções (2011), de Eduardo Coutinho, para explorar nuevas maneras de pensar la relación entre música y afectividad. Sánchez Idiart, por su parte, desarrolla una lectura de dos novelas argentinas, Plop (2004), de Rafael Pinedo, y Manigua (2009), de Carlos Ríos, indagando en la dimensión política del afecto, entendido tanto como aquello que acontece al cuerpo como lo que ocurre siempre entre cuerpos. Inscribiendo su reflexión en el marco de trabajos críticos que investigan las prácticas estéticas contemporáneas en América Latina desde la interrogación de lo común, Sánchez Idiart da cuenta de un encuentro productivo entre el pensamiento alrededor de la comunidad y la noción de la afectividad como umbral móvil de cohesión o descomposición de los cuerpos (Gregg y Seigworth, 2010), vinculada a «una interrogación de la materialidad diferencial y relacional de lo viviente que desmonta las jerarquías trazadas por el biopoder entre lo humano y lo animal, lo orgánico y lo inorgánico». Según demuestra la autora, la teoría del afecto permite «formular una relación de la literatura con la vida que ya no refiera al orden de la representación, sino al de la experimentación impersonal y relacional de los cuerpos».

 

La reflexión sobre las implicaciones del giro afectivo para la teoría literaria también es objeto de análisis del artículo «El afecto como antídoto contra la privatización y despolitización de la memoria», de Anthony Nuckols, quien propone un análisis de Santo Diablo (2004), de Ernesto Pérez Zúñiga, y El cartógrafo: Varsovia (1:400.000) (2010), de Juan Mayorga. El trabajo es representativo de otra línea importante en los estudios sobre el afecto, la cual aborda la naturaleza afectiva de la memoria y la transmisión corporal del trauma, que no se limitan al ámbito de la vida privada. A partir de la noción spinoziana del afecto y de las aportaciones más recientes al concepto, Nuckols, del mismo modo que Sánchez Idiart, relaciona lo afectivo con una potencialidad revolucionaria, capaz de producir modalidades alternativas de asociación y vínculos entre los cuerpos, tanto entre los cuerpos de los propios personajes, que se implican en el sufrimiento de otros en el tiempo de lo narrado, como entre el cuerpo del lector y el «cuerpo» de la novela. El autor constata que el acto de la lectura puede desdibujar las viejas delimitaciones temporales, generacionales y geográficas y así no solo resaltar las conexiones y asociaciones existentes sino generarlas también.

 

Por otra parte, Núria Calafell Sala ofrece en «De la fotografía y su capacidad afeptiva» una reflexión desde la teoría de la literatura sobre las representaciones artísticas del parto que circulan en las redes sociales. El uso de la noción del afepto un neologismo propuesto por Manuel Asensi, que trata de conciliar la oposición entre lo conceptual y lo afectivo le permite desestabilizar la confrontación habitual entre las ideas y afectos o sensaciones, a la vez que le ayuda a trazar una reflexión más amplia sobre la dimensión ético-política del arte y proponer nuevas vías a partir de las cuales aproximarse al afecto.

 

El artículo de Paul Michael Johnson, «Of Fine Arts and Fine Feelings: Mapping Affect across Lessing’s Laocoön, Lord Carteret’s Quijote, and Oldfield’s “Advertencias”», también ahonda en la cultura visual, en particular en las ilustraciones de una edición inglesa de Don Quijote del siglo XVIII. En su estudio comparativo Johnson demuestra cómo estas imágenes, conjuntamente con un breve texto teórico escrito por John Oldfield incluido en el volumen, pueden considerarse desde la lente de los afectos aquí sinónimo de emociones, produciendo así una lectura innovadora de la novela cervantina: una lectura centrada en la visualidad, corporeidad y materialidad del relato. En términos generales, el trabajo plantea cómo el debate acerca de la pintura y la poesía, así como la tradición de ut pictura poesis, puede aumentar nuestra comprensión del afecto en la cultura y el arte, concluyendo que es el propio afecto el que parece desestabilizar las correspondencias tradicionales entre las dos artes.

 

El trabajo de Johnson muestra que, si bien a menudo el estudio literario de las emociones ha sido asociado con el concepto de «sentimentalismo», el afecto y las emociones siempre han jugado un papel importante en el desarrollo de la estética y la crítica literaria, comenzando por una serie de cuestiones conceptuales que se encuentran en los fundamentos de lo que Platón y Aristóteles consideran las artes miméticas de representación. Es precisamente esta idea la que se encuentra en las bases del texto de Felipe Lima da Silva, «Dos efeitos da metáfora no domínio das paixões: (re)visão de Aristóteles no seiscentos», que cierra este monográfico. Recurriendo a la retórica aristotélica, Lima da Silva examina una serie de metáforas en el «Sermão da Sexagésima» (1655), de Antônio Vieira, diseñadas para mover los afectos del auditorio por medio de imágenes. Según argumenta el autor, las metáforas configuradas en el sermón apelan al orden de las sensaciones, implicando los cuerpos de los oyentes. En definitiva, los artículos que componen este monográfico proponen pensar los textos culturales más allá de la representación, ofreciendo una reflexión no solo sobre qué significan los textos, sino también sobre cómo  afectan.

 

La sección miscelánea incluye cuatro artículos. Judith Podlubne, en «Entre Contorno y Los libros, los críticos universitarios en Setecientosmonos», nos ofrece el estudio contextualizado de las colaboraciones publicadas por un grupo de jóvenes críticos en esta revista argentina en la década del sesenta, que permite precisar las condiciones de emergencia de la llamada «nueva crítica» en este país. Alberto Giordano, por su parte, estudia en «El discurso sobre el ensayo en la cultura argentina desde mediados de los ’80» diferentes órdenes involucrados en el proceso de institucionalización del ethos de dicho discurso, como la edición de dossiers en revistas culturales, la creación de revistas de inspiración ensayística, la publicación de libros monográficos y la organización de coloquios y encuentros internacionales sobre políticas y retóricas del ensayo crítico. En «Triángulos narrativos. Aproximaciones a la combinatoria de géneros en la novela contemporánea», Sergio Vidal considera la unión de tres géneros diferentes a través del estudio de Anatomía de un instante, de Javier Cercas, y HHhH, de Laurent Binet, evidenciando cómo los escritores actuales están creando un modelo específico de novela mediante la combinación de varios géneros narrativos. Por último, en «El canon fílmico a la luz de las teorías sistémicas: una propuesta metodológica», Mario de la Torre Espinosa parte de la teoría de los polisistemas y, en especial, de la noción de interferencia intersistémica para ofrecer un nuevo acercamiento al proceso de canonización en la historia del cine.   

 

Completan este número tres reseñas que participan del creciente interés por los estudios sobre el afecto. Erin Wunker reseña el reciente libro de Adam Frank, Transferential Poetics, from Poe to Warhol, que presenta un método de aplicación de las teorías del afecto al estudio de la poética. Dolores Resano comenta Queering Acts of Mourning in the Aftermath of Argentina’s Dictatorship: The Performances of Blood de Cecilia Sosa, un estudio de las consecuencias de la dictadura en Argentina (1976-1983), desde el marco de los estudios queer y las teorías del afecto, que propone un nuevo acercamiento a la comprensión de la transmisión afectiva del trauma. El número se cierra con una reseña de Iggy Cortez sobre Fiery Cinema: The Emergence of an Affective Medium in China, 1915-1945 de Weihong Bao, un libro que combina de manera innovadora la investigación histórica de cine en China con teorizaciones sobre la recepción, espectatoriedad y la teoría del afecto.

 

 

Katarzyna Paszkiewicz

 


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