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Límites, tensiones y desafíos de la Teoría de la Literatura y la Literatura Comparada en el siglo XXI

 

 

452ºF. Revista de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada celebra con este número 20 su primera década de existencia, la cual ha estado marcada por la voluntad decidida de servir de plataforma para el análisis y la reflexión en torno a las problemáticas más urgentes de la Teoría de la Literatura y la Literatura Comparada (TLLC), como han venido demostrando los sucesivos monográficos que la componen. A pesar de que hemos desarrollado esta tarea con un reconocimiento y un alcance crecientes, también lo hemos hecho en un contexto académico global, en el que la propia concepción del encaje disciplinario que le había dado razón de ser a la revista —es decir, la TLLC— ha sufrido diversas transformaciones (ensanchamientos, desplazamientos, transfiguraciones) que nos plantean hoy la necesidad de repensarla en común. Por eso, y porque 452ºF es uno de los espacios tensionados por estas transformaciones y, por lo tanto, una atalaya privilegiada desde donde poder detectarlas, proponemos un monográfico en el que el propio marco de la TLLC sea el objeto de estudio y reflexión. Su propósito es, así, el de abrir canales de discusión que nos ayuden a entender los procesos intelectuales e institucionales que, con sus particularidades locales, se están dando de manera simultánea en el ámbito del pensamiento y de la crítica en muchos puntos de nuestro planeta globalizado.

 

En este sentido, cabe recordar que el nacimiento institucional de la Teoría de la Literatura fue deudor del periodo de efervescencia teórica y de renovación de los paradigmas críticos que supusieron los años sesenta y setenta del siglo XX, especialmente en Francia. Fue precisamente la industria editorial francesa la que exportó al resto del mundo unas novedades teóricas, entre las que destacaba el pensamiento francés, pero también la filosofía heideggeriana, el formalismo ruso y el estructuralismo de Praga —por dar solo algunas referencias—, que posibilitaron la renovación de los estudios literarios de la que es heredero nuestro actual entendimiento de la literatura. Cada país incorporó, de hecho, este legado de un modo específico. Por ejemplo, en el caso de la academia española, una de las consecuencias de esta historia fue la creación, en 1984, de las cátedras de «Teoría de la Literatura» (surgidas de la escisión de las antiguas cátedras de Gramática General y Crítica Literaria), que posteriormente se convertirán en cátedras de «Teoría de la Literatura y Literatura Comparada».

 

Por su parte, también la Literatura Comparada vive hoy, como casi siempre en las últimas décadas, una situación de crisis que le obliga a una constante redefinición. Abandonado su núcleo inicial, centrado en los textos literarios y sus interrelaciones transnacionales, para abarcar un amplio espectro de teorías, objetos y metodologías, la Literatura Comparada ―o quizás, más propiamente, los Estudios Comparados o Comparatistas― se plantea su ubicación junto o frente a los Estudios Culturales, los Estudios de Área o la propia Teoría Literaria. Además, otro problema al que se enfrenta la Literatura Comparada es el de la gestión de la multiplicidad de tradiciones literarias que a lo largo del globo han ido reclamando su presencia en la disciplina, un fenómeno que ha sido paralelo al cuestionamiento de su modelo desde los estudios poscoloniales y los estudios del sur global que han denunciado, a su vez, su fundamento eurocéntrico. Ante esta situación, surge también la pregunta por la necesidad o función del estudio del contexto de las obras en todo análisis comparatista.

 

Con todo, proponemos prestar especial atención a la fricción que producen dos tendencias paradójicas de las últimas décadas. Por una parte, se ha producido una institucionalización académica de la TLLC en la mayoría de los países occidentales; por otra, se han ido desdibujando sus límites y fronteras, y con ello su especificidad como campo del saber. La primera de estas tendencias se ha reflejado en una permeación teorizadora en casi todos los ámbitos de la crítica y de los estudios artísticos y literarios. La segunda se puede cifrar en un doble fenómeno, hasta cierto punto resultante de lo anterior: a) la pérdida de centralidad de lo literario en la reflexión cultural y b) la proliferación parcializadora de nuevas áreas y campos del saber que, sin compartir el mismo modo de interpelarse sobre los fenómenos literarios propio de la TLLC, se ocupan igualmente de objetos culturales y del modo de existencia de los discursos político-sociales, compitiendo o solapándose así con ella ―como los Estudios Culturales, Estudios de Género, Políticas Identitarias, Teoría Crítica o incluso ciertas derivas de la Filosofía Política.

 

Junto a todo lo anterior, también se viene observando en los últimos años otra tendencia que podría denominarse banalización de la teoría, y que se inicia con la descontextualización de las teorías literarias de aquellos debates y tensiones de los que surgieron, de los estados de la cuestión a los que intentaron dar respuesta. Una primera consecuencia ha sido la cosificación de la teoría, por parte de algunos sectores académicos, que la han convertido en un repertorio de métodos disponibles ante cualquier objeto de estudio, reduciendo así la problemática praxis de la interpretación desde la teoría a la mera aplicación mecánica del método. Una segunda consecuencia, derivada de la primera, ha sido el aislamiento o abstracción de algunos conceptos fuertes de los métodos de estudio, dejándolos libres para su uso discursivo, sin necesidad de recurrir a la reflexión teórica. Cada vez más se observa la abundancia de términos como «campo literario», «deconstrucción», «rizoma», «biopoder», «subalternidad», «descolonización», «ideología», «hegemonía», entre muchos otros, que son citados sin incorporar las dinámicas interpretativas que estos términos aportaban en el seno de los métodos, quedando así reducidos a meros códigos reconocibles dentro de una comunidad académica, cuando no a sinónimos intercambiables por términos habituales del idioma, pero que aportan una pátina de modernidad y distinción a los discursos.

 

En el marco de estos procesos, invitamos a explorar los límites, tensiones y desafíos de la Teoría de la Literatura y la Literatura Comparada, mediante la formulación de preguntas y planteamientos que interroguen sus singularidades y potencialidades en la actualidad: ¿Debemos seguir hablando de TLLC como marco disciplinar específico? ¿Qué lo caracteriza y qué ofrece? ¿Qué desafíos y tensiones lo atraviesan? ¿Cómo ha cambiado el pensamiento sobre los fenómenos literarios y culturales? ¿Qué paradigmas rivalizan o se solapan con el de la TLLC? ¿Qué consecuencias tiene este solapamiento para el pensamiento y la investigación? ¿Qué diálogos existen entre la TLLC, los Estudios de Área, los Estudios Culturales, los Estudios de Género, etc.? ¿En qué medida la crisis de las Humanidades ha repercutido en el desplazamiento de la TLLC? ¿Cómo se concibe la TLLC en otros contextos diferentes al europeo? ¿Cómo y hasta qué punto puede el análisis de obras o productos culturales concretos servir para responder a estas cuestiones teóricas generales? ¿Cómo puede llevarse la teoría a una praxis interpretativa sin caer en su banalización? 

 

Un listado no exhaustivo de posibles temas es el siguiente:

 

a) Aportes y transformaciones en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada.

b) Recorrido(s) de la Teoría Literaria: límites y potencialidades.

c) La especificidad de la Literatura Comparada como campo académico: ¿qué y cómo se compara?

d) De lo local a lo global: la Literatura Comparada en diálogo (o contraste) con los Estudios Poscoloniales y la World Literature.

e) Roces y solapamientos entre campos del pensamiento literario: paradigmas en tensión.

f) Signos y discursos: concepciones y variaciones de lo literario en los distintos paradigmas críticos.

g) Teoría y Filología: rupturas, renovaciones, continuidades.

h) Usos locales de la Teoría Literaria, los Estudios de Género y las Políticas Identitarias: diferencias y fricciones.

i) Especificidad de la TLLC y tendencias banalizadoras de la Teoría Literaria en el siglo XXI.

j) TLLC y praxis universitaria: modas, fortunas e infortunios de los usos académicos de la teoría.

k) Problemas de disciplina(miento): codificación y simplificación de los conceptos teóricos.

 

Consejo de Redacción de 452ºF

 

 

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