El proyecto de 452ºF llega a su primer lustro numérico. Para celebrar el hecho de que continuamos trabajando, consideramos la posibilidad de que el quinto número de la revista consistiera en una selección de artículos invitados, y encontramos la confianza necesaria por parte de los investigadores a los que así lo solicitamos para que volvieran a colaborar con nosotros, algunos, y que participaran por primera vez, otros, en este número especial. 

El Consejo de redacción tomó la decisión de dedicar este número a celebrar tanto la sorpresa como la alegría de haber llegado a él; alegría y sorpresa, decimos, en el sentido de que un proyecto tan ambicioso como el nuestro, a pesar de haber ido encontrando diversas dificultades a lo largo de su desarrollo ha sabido sin embargo superarlas gracias al trabajo de todas las personas involucradas en el proceso: autores, lectores, evaluadores, correctores, traductores e ilustradores conforman una sucesión de –ores que a través de su compromiso con el proyecto han contribuido a realizarlo. La celebración cobra la forma de una selección de artículos pedidos expresamente a algunos de los autores que ya han publicado en 452ºF por una parte, y la colaboración igualmente solicitada de algunos investigadores internacionalmente reconocidos dado que en ese espíritu de globalidad se funda según nuestras creencias la filosofía comparatista de la literatura que nos mueve.

Y es esta filosofía inherente al afán comparatista lo que nos incita, número tras número, a esforzarnos en conseguir un producto de calidad. Queda dicho pero no queda suficientemente explicado. Es aquí donde entran en acción dos de nuestros invitados, Steven Tötösy de Zepetnek en colaboración con Louise O. Vasvári por un lado, y Federico José Xamist por otro, para ponernos al día de en qué momento y lugar se encuentra la Literatura comparada como institución y como ámbito de conocimiento. Mientras que los primeros se dedican a esbozar el estado de la cuestión para las humanidades comparadas, tanto en Europa como los EEUU, el segundo lleva adelante una reflexión en torno a la historia de la disciplina del comparatismo europeo.

Puestos una vez en situación y conscientes de a qué debemos la existencia de esta revista, pasamos a un nivel más pragmático del compromiso comparatista mediante los trabajos de tres jóvenes y prometedores investigadores. La primera oferta nos la hace Ana García Díaz con un análisis de las estrategias literarias usadas por Jorge Semprún en su novela La escritura o la vida, con las que el recientemente fallecido escritor construye un nexo entre memoria e identidad colectiva en el marco político de la Unión Europea. En segundo lugar, Ibai Atutxa se vale de entre otras herramientas metodológicas el concepto de Homo Sacer creado por Giorgio Agamben, para desmenuzar minuciosamente el proceso de construcción del «terrorista vasco» por parte del Estado español. Y por último, aunque no menos importante, Caroline Kelley trabaja sobre la hipótesis de la reinterpretación de la obra Leïla, poème scénique en deux actes et un prologue de la autora Myriam Ben desde la Antígona de Sófocles para acercarnos a la realidad del pasado de la Revolución de Algeria.

Dejando atrás estados más terrenales y volviendo a situarnos en esferas más sublimes, pero sin  abandonar el camino que las huellas del comparatista trazan, nos dejamos conducir por él y por otros dos autores que del mismo hacen uso: por un lado, Vera Castiglione nos retrotrae a los tiempos de la vanguardia histórica y, centrándose en concreto en el análisis de una serie de textos de varios autores identificados en el seno del movimiento futurista se pregunta si es posible y justificable la existencia hoy en día de un movimiento de vanguardia. Por otro lado, Kevin Perromat nos ofrece con su artículo una breve muestra de la investigación que ha llevado a cabo en su tesis doctoral, alrededor del plagio y la intertextualidad, cuyo tema no puede sernos ajeno ya que es, de algún modo, el origen mismo de la literatura comparada.