Crisis, pandemias y contrahegemonía: cambios de paradigma en la literatura mundial

Si bien es demasiado pronto para evaluar el impacto duradero que la pandemia de la COVID-19 pueda tener sobre nuestras sociedades y modos de vida futuros, no resulta baladí reflexionar sobre cómo la experiencia colectiva de crisis y emergencia suele generar consideraciones y posicionamientos críticos, a veces, aunque no siempre, renovados, sobre el modo en que vivimos, a la vez que puede inspirar nuevas conceptualizaciones y direcciones en el pensamiento, en las políticas, los comportamientos y, sobre todo, en la producción artística y cultural. Algunos pensadores e intelectuales han especulado, no sin ciertas dosis de oportunismo, sobre el fin del orden mundial neoliberal y de su dependencia de la financiarización del mercado global, y sobre cómo ello supuestamente habrá de alterar profundamente nuestras relaciones sociales, políticas y económicas, así como nuestra relación con el medio ambiente. Al mismo tiempo, otras voces han expresado dudas acerca de lo que consideran una visión excesivamente optimista, y sugieren que la globalización neoliberal simplemente evolucionará hacia su fase más agresiva, incentivada por el aumento de la vigilancia digital y las tendencias autoritarias que la crisis sanitaria, entendida como estado de excepción, ha permitido. Más allá de la diversidad de planteos, la experiencia compartida de estar viviendo una crisis histórica ha dado pie a unas primeras reflexiones por parte de críticos culturales y filósofos como Giorgio Agamben, Alain Badiou, Franco «Bifo» Berardi, Judith Butler, Byung-Chul Han, David Harvey, Paul B. Preciado, Raúl Zibechi y Slavoj Žižek, por nombrar solo a algunos de ellos (recogidos en la antología Sopa de Wuhan), y solo queda especular si esta crisis tendrá influencia en la producción artística y cultural durante la próxima década. De momento, trabajos tempranos como el cortometraje New York, New York (2020) de Spike Lee han ofrecido unas primeras impresiones sobre la alteración del paisaje urbano, recorriendo las calles desiertas de la gran ciudad, y la colección de relatos cortos The Decameron Project de The New York Times Magazine (julio, 2020) ha reunido a varios autores bajo la premisa de que «cuando la realidad es surreal, solo la ficción puede ayudarnos a entenderla».

Desde una perspectiva más amplia, podría decirse que la pandemia es simplemente el evento más reciente dentro de una serie más compleja que lleva décadas dando avisos de un malestar profundo y estructural, y que augura la inminencia de un cambio de paradigma en el mundo occidental con resultados impredecibles. La retórica de la crisis como estado permanente ha acompañado, por ejemplo, al auge reciente de los populismos de extrema derecha en Europa y América, y estos bien pueden considerarse meros indicadores —más que instigadores— de una crisis a fuego lento que comparte patrones alrededor del mundo: la precarización sostenida del mercado laboral, la destrucción de las redes de protección social y los servicios públicos, el aumento de la desigualdad sistémica, y el auge de un nuevo modo de hacer política en el que se busca activamente degradar la confianza ciudadana en la ciencia, en la intelectualidad y en los medios de comunicación. Esta crisis que precede a la pandemia, pues, tiene facetas económicas, ecológicas y sociales, pero se trata, fundamentalmente, de una crisis política (Fraser, 2019), dado que lo que está en crisis es aquel consenso, surgido de la Segunda Guerra Mundial, sobre una serie de valores, creencias y presupuestos democráticos en el hemisferio occidental.

Puede afirmarse, entonces, que lo que la pandemia reciente ha venido a significar es la aceleración de coyunturas anteriores y la sobreimposición de un nivel de complejidad y urgencia a lo que era la ya complicada tarea de entender y conceptualizar un cambio de paradigma mientras este está ocurriendo: aquello que Antonio Gramsci definió como el «interregno», el período en el que, según la reformulación reciente de Nancy Fraser, «lo viejo está muriendo y lo nuevo no puede emerger» (Fraser, 2019). Los motivos por los que lo nuevo no puede emerger son múltiples y, en ocasiones, las condiciones para que pueda hacerlo aún no existen. Pero muchas otras veces hay un deseo mayoritario de aferrarse a un sentido de normalidad perdida que debe, nostálgicamente, recuperarse (por ejemplo, el «Make America Great Again» de Trump, o la «nueva normalidad» en la jerga de la actual política española o, si nos remontamos al período de entreguerras, el orgullo perdido de la nación alemana y que catalizó en el nacionalsocialismo), lo cual impide un diagnóstico acertado de las causas y posibles desenlaces en el mundo que se avecina.

Es en tales momentos de inestabilidad rampante cuando se pone de manifiesto la potencialidad de la literatura para ofrecer lecturas matizadas e imaginativas del presente que permiten vislumbrar un futuro que es aún incierto, esa tarea crucial que Aleksandar Hemon define como «imaginar lo inimaginable» (Hemon, 2017). Tal como nos recuerda Gramsci, la producción cultural puede servir a los fines de la hegemonía al perpetuar el statu quo y los fines políticos y económicos del capital y, de hecho, debemos incluso preguntarnos si la literatura conserva la capacidad de reflexión y análisis cuando es parte tan instrumental de la propia cultura política que supuestamente cuestiona. Aún y así, sostenemos que la literatura también puede ser un ejercicio subversivo que contribuya a imaginar y articular una contrahegemonía de manera más amplia.

Este CFP busca recoger artículos centrados en textos literarios (siglos XX y XXI) que reflexionan sobre las dinámicas de los momentos de cambio de paradigma, cambio de régimen o crisis políticas o culturales en su sentido más amplio, independientemente del desenlace que estos procesos tuvieran. Invitamos a enviar contribuciones que aborden los modos en los que la ficción navega e imagina el interregno, esos momentos históricos en los que las coordenadas para el análisis parecen desplazadas y las viejas certezas se difuminan. Este tipo de ficción incluye, por ejemplo, la narrativa surgida en el contexto de las dos guerras mundiales del siglo XX, periodo en el que además de la devastación bélica hubo cambios paradigmáticos como la desintegración de las viejas naciones, el auge del fascismo y el comunismo, y el desarrollo tecnológico militar; fuerzas transformadoras y desestabilizantes todas ellas que pueden leerse en, por ejemplo, las circularidades desconcertantes de Kafka, la Tierra Baldía de T.S. Eliot, el Ulises de James Joyce, La Montaña Mágica de Thomas Mann, o en el existencialismo que subyace al «teatro del absurdo» de Samuel Beckett, Eugène Ionesco y Jean Genet. Al centrarnos en ficciones que expresan una marcada sensación de estar en medio de un cambio de ciclo, es decir, una «aprehensión de finalización o agotamiento histórico» que a su vez «coexiste con la experiencia de un presente que es tan joven, que crece y cambia tan rápidamente, que es difícil incluso habitarlo, mantenerlo lo suficientemente quieto como para obtener una comprensión clara de sus características» (Boxall, 2013) —y que se intuye en gran parte de la literatura contemporánea—, buscamos reflexionar acerca de cómo la ficción puede activar unos marcos temporales y referenciales más complejos que permiten no solo procesar el impacto afectivo de la inmediatez histórica, sino también, potencialmente, imaginar y articular modos de ser alternativos.

Los posibles ámbitos de reflexión incluyen (pero no están limitados a):

  • Las guerras mundiales del siglo XX.
  • Literatura de trauma a partir del Holocausto.
  • Relatos de ciencia ficción (en sentido amplio) durante la Guerra Fría.
  • La crisis del VIH en los años 80.
  • La desintegración de los Balcanes en los 90.
  • Dictaduras militares en Latinoamérica y vuelta a la democracia (o viceversa).
  • Las «novelas de la precariedad» a partir de la crisis financiera del 2008.
  • Distopías y relatos postapocalípticos del siglo XXI.

Bibliografía citada

BOXALL, P. (2012): «Late: Fictional Time in the Twenty-First Century», Contemporary Literature, 53,4, 681-712.

FRASER, N. (2019): The Old Is Dying and the New Cannot Be Born, Londres y Nueva York: Verso.

GRAMSCI, A. (2011): Prison Notebooks, Nueva York: Columbia University Press.

HEMON, A. (2017): «Stop Making Sense, or How to Write in the Age of Trump», The Village Voice, <https://www.villagevoice.com/2017/01/17/stop-making-sense-or-how-to-write-in-the-age-of-trump/>.

Dolores Resano (coord.)

University College Dublin