Estudios culturales y literatura comparada

En los últimos años, y en determinados contextos, la literatura comparada ha formado un tándem con los estudios culturales que parece indisoluble. Si por algo se han caracterizado ambas áreas ha sido por el cuestionamiento continuo de su campo de actuación. Esta relación parte, a nuestro juicio, del interés que estas materias han demostrado por la revisión de la noción de texto, la categoría de literariedad y el concepto de valor estético, entre otros aspectos. Esto ha llevado a una serie de reflexiones que han ampliado de forma considerable el campo de estudio del análisis literario. Asimismo, los estudios culturales han usado las herramientas de la teoría literaria para leer todo tipo de textos –que en muchos casos no ostentan la marca de “literatura”– generando una retroalimentación cuyos resultados pretende explorar este monográfico.

¿Cuáles son los principales puntos de conexión entre la literatura comparada y los estudios culturales? Si bien la primera entronca en los estudios literarios de principios de siglo, los segundos tienen fecha y lugar de nacimiento en 1964 con la fundación del Center for Contemporary Cultural Studies (CCCS)en Birmingham, significativamente, en un departamento de literatura. Actualmente, estos están asociados, a menudo de forma confusa, a una amalgama de disciplinas entre las que se incluye la literatura comparada y la teoría de la literatura.

La intención de esta propuesta es la de profundizar en las relaciones entre la literatura comparada y los estudios culturales. A pesar de que estos últimos se caracterizan por emplear métodos de distintas disciplinas, parten, muchas veces, de un concepto de texto que requiere de las herramientas de análisis de los estudios literarios. Tal y como ya señalan los primeros trabajos del CCCS, muchos textos televisivos, fílmicos, periodísticos, etc., están construidos bajo patrones narrativos y retóricos que terminan, en última instancia, formando parte de un dispositivo cultural generador de subjetividades. Por otro lado, los estudios culturales han contribuido con los departamentos de literatura de los que surgieron con un concepto de intertextualidad que conlleva a un replanteamiento general de lo que significa la literatura.

El presente monográfico parte del interés que han suscitado los estudios culturales en el área de la literatura. Un interés especialmente desarrollado en el mundo anglosajón que, sin embargo, no ha tenido el mismo impacto en otros ámbitos. Por lo tanto, se trata también de llamar la atención sobre un campo a explorar, de intentar ocupar un espacio que apenas empieza a insinuarse en algunos contextos académicos. Proponemos como eje la relación entre ambas disciplinas a partir de las siguientes preguntas: ¿Qué es un texto? ¿Cómo y desde dónde se lee? ¿Cómo se genera la categoría de lo literario? ¿Cuáles son sus implicaciones ideológicas?

A fin de delimitar el gran abanico que abarcan los estudios culturales, entendemos estos como un espacio crítico que, independientemente del objeto de estudio, requiere de algún tipo de análisis textual que entronque con los estudios literarios. Proponemos dos vías para abordar esta cuestión: por un lado, las aportaciones de la teoría literaria a los estudios culturales, que pueden resumirse en una serie de herramientas que apoyan la lectura de un texto determinado. Por otro lado, es necesario reflexionar sobre la manera en que los estudios culturales han oxigenado la literatura comparada.

Valoraremos aquellos artículos, tanto prácticos como teóricos, que analicen los textos desde la perspectiva de los estudios culturales: la problematización de la categoría de lo literario, la discusión sobre el canon y el análisis sobre la literatura popular y de masas, entre otras cuestiones; así como los trabajos que aborden objetos de estudio distintos a los tradicionalmente considerados literarios (fílmicos, televisivos, musicales, etc.). Asimismo, serán relevantes las propuestas que enlacen los estudios culturales, pensados originalmente para aplicarlos a objetos de estudio contemporáneos, con la problemática de un estudio diacrónico, campo habitual de la historiografía literaria. Prestaremos especial atención a las bases teóricas y metodológicas de los artículos, que deberán demostrar un conocimiento adecuado del campo de los estudios culturales.

Por ello, resulta importante que los trabajos remitidos especifiquen el lugar de enunciación crítica. Los estudios culturales se han nutrido con teorías provenientes de movimientos políticos y sociales que han puesto en tela de juicio aspectos como la clase, el género y la etnia, entre otras categorías de la diferencia. La desarticulación teórica de la hegemonía de los grupos dominantes constituye una cuestión que se ha querido integrar en la academia, cuyos resultados más productivos han sido las reflexiones en torno al binomio alta/baja cultura y el interés por los productos de los mass media.

De esta manera, pretendemos, de acuerdo con los objetivos de 452ºF, abrir un espacio para el debate desde dentro y fuera de la literatura. Si según Stuart Hall la cultura es un campo de batalla, nuestra intención es, entonces, la de generar nuevos frentes.

                                                                                              Alba del Pozo
Atenea Isabel González