Violencia y representaciones identitarias en América Latina

Aunque mucho incomode afirmarlo, los términos que nombran «violencia» y «América Latina» parecieran dar forma a un signo lingüístico que ha naturalizado y, con ello, enmascarado el carácter político y arbitrario de las expresiones, las prácticas, las representaciones y las herramientas a través de las cuales han sido interpeladas, construidas, materializadas y normalizadas las llamadas identidades, cuerpos y subjetividades latinoamericanas.

Alarmantemente visibilizada y mediatizada a través de la violencia urbana contemporánea, y frecuentemente teorizada en relación con los fallidos proyectos de modernidad latinoamericanos, la violencia ―entendida en su naturaleza instrumental (Arendt)― ha sido, sin embargo, el significante silencioso de las categorías y de las representaciones que han determinado tanto la cotidianidad como la Historia de América Latina y de sus habitantes: desde las masacres y opresiones en las que se sostenían los regímenes y discursos coloniales, pasando por las represiones de sus episodios revolucionarios, las exclusiones de sus ficciones nacionales, el autoritarismo de sus gobiernos «democráticos» y de sus escenarios neoliberales, y culminando con las irrupciones de sus experiencias migratorias, globalizadas y poscoloniales presentes.

En este sentido, una violencia fundacional (Moraña) pareciera definir las bases de un imaginario nacional y continental homogéneo a partir del cual los sujetos latinoamericanos se piensan a sí mismos, piensan a los otros y son concebidos y manejados por el poder, todo lo cual continúa siendo legitimado y alimentado por las violencias que ejercen las políticas económicas, gubernamentales y sociales en los diferentes países de América Latina (Martín-Barbero).

Y son estas formas de violencias las que operan sobre los cuerpos y definen las normas con las cuales tienen lugar las representaciones y materializaciones a las que deben circunscribirse los sujetos y las imágenes que éstos tienen de sí mismos, en tanto que sujetos nacionales, pero también en tanto que sujetos sexuados. De esta forma, en la naturalización de los significados adscritos a la identidad de género y a la sexualidad interviene la violencia como dispositivo que, por una parte, regula las condiciones de vida y limita la concepción de humanidad de las personas que viven fuera de la norma sexual/social (Butler); y por otra, legitima las agresiones que atienden a un supuesto imperativo biológico en el que se sostiene la conservación de las diferencias de poder y las jerarquías sexuales/sociales.     

Con todo, ante la crisis que produce la violencia y su efecto en el orden del discurso (Rotker), el lenguaje de la subjetividad y de los sentimientos se antepone para intentar dar un nuevo sentido a lo indecible de la violencia, esto es, aquello que no tiene de racional y de representable. Pero esta característica no sólo responde a las necesidades de supervivencia consecuencias de la violencia urbana en América Latina durante las últimas décadas; sino que también define las articulaciones culturales y discursivas de relatos alternativos que dan cuenta de las violencias que operan en la imposibilidad del recuerdo y de la conciencia histórica para individuos excluidos de las realidades sociales y para colectivos privados de memoria.    

A partir de la presente convocatoria no pretendemos llamar a un diagnóstico de las formas de violencia representadas y pensadas en la literatura, las imágenes, las artes y las diferentes prácticas culturales en América Latina. La motivación detrás de esta empresa es más bien la de congregar investigaciones en las áreas de la literatura comparada y la teoría literaria que participan de estrategias de reflexión política y ética para pensar la violencia y a partir de la violencia, en diferentes expresiones culturales, históricas y del saber latinoamericanas. En consecuencia, no queremos limitar nuestra invitación a investigaciones dedicadas al estudio de la violencia urbana, sino que sobre todo favorecemos una ampliación de los escenarios de reflexión teórica y representación cultural de la violencia que problematicen los significados y dispositivos a partir de los cuales han sido construidos los relatos y también las disidencias de las ficciones identitarias en América Latina.  

En este sentido, proponemos investigaciones que reflexionen, entre otros aspectos, acerca de las relaciones entre:

1.    Imaginarios sociales y violencia urbana
2.    Violencias de género y representaciones de la feminidad y la masculinidad
3.    Exclusiones sociales, violencia racial e identidad nacional
4.    Violencias estatales, políticas económicas y globalización
5.    Violencias históricas y ficciones identitarias
6.    Prácticas culturales, tecnologías de poder y disciplinamiento de los cuerpos   María Teresa Vera Rojas